viernes 27 de febrero de 2009

No sólo es dolor de estómago.



He pasado días malos, terribles, seguramente si hubiera un destino trazado para cada uno de nosotros, estos días se verían en la historia de mi vida como los primeros grandes dolores que me llevarán a aprender una lección.

 Sin embargo, mi principal problema radica en que no se si estoy  aprendiendo algo, es más tiendo a creer que estoy perdiendo eso que todos los que me conocen han caracterizado como mi mejor cualidad: mi fortaleza para enfrentar los problemas.

 Y es que cuando lo problemas vienen de todos los lados posibles no hay mucho que hacer más que echarse a llorar, porque en estos casos la fortaleza debe ser -a mi modo de ver las cosas- reconocer que sientes pena y dolor por lo que sucede y no eres insensible a lo que pasa al rededor. Aquí en orden de aparición:

Al inicio del año conocí el dolor de aceptar firmemente el fin de un etapa en pareja para cambiarla por amistad, radicando el dolor en dominar la fuerza de las costumbres aprendidas que ya no son mas y en aceptar que ya no había algo que cuidar. En este caso particular no fue obligación asumir este papel, pero ya estaba cansada de oir que no era posible. 

Luego en una mayor y hasta ese momento desconocida escala, conocí el dolor por la muerte de un ser querido.  Aunque he tenido pérdidas antes, ninguna me afectó tanto como esta. No tuve opción de huir de esa situación y simplemente de un momento a otro me encontré entre médicos temores lágrimas y algunas culpas, que aún persiguen.

Para colmo esta racha me siguió al trabajo, hay una persona que se divierte al hacerme la vida a cuadritos, sólo por el hecho que no acepté en decirle "amén" a todo, como parecía ser la costumbre antes... está lucha me ha afectado sólo por la existencia de las anteriores, pues acepto que estas luchas son mis favoritas, y las mejores que he sabido pelear.

Como era de esperarse mi salud me pasó la factura, pues a pesar de sobrellevar lo que me estaba sucediendo, aparentemente somaticé mis penas y mi gastritis emotiva regresó, más fuerte que nunca, tanto así que pasé un romantiquísimo 14 de febrero abrazando mi almohada entre sueños.

Todo esto ha conllevado a aislarme de mis amigos, bueno no resultó tan difícil pues andan ocupados y como la que siempre arriaba el grupo era yo, creo que ni se percataron que algo me pasa.  Lo curioso de esto es que, me tocó conocer gente nueva. En principio creí -bobamnte- que de tantos chicos que conocía conocería tal vez a esa persona especial que espero llegue a mi vida pronto pues deseo un complemento y no me avergüenzo en aceptarlo.  Sin embargo, a pesar de mis afanes, algo curioso me sucedió: nunca antes conocí tantísimo hombre casado dispuesto a sacar los pies del plato, pareciera una prueba más; pero esta se que la aprobaré con 20. No le haría a otra persona nada que la dañe, dar un paso al costado es lo más sabio en estas situaciones. ¿Para que demonios se casan si van a estar buscanado aventuras? ¿Me ven mal o tan tonta como para creer que aceptaría una propuesta de esa clase? Para andar compartiendo hombres, suficiente.

De cereza, hoy mientras regresaba de ir al cine con unos amigos, el amigo que resultó ser mi hombro donde apoyar la cabeza en estos momentos, pues me siento vulnerable -por ahora-, también me lastimó. Su comportamiento es duro por naturaleza, pero no se porque las personas tienden a ser peores con quien más las quiere. Yo no hice nada para merecer aquello que me dijo "tú amistad no me interesa así como estas ahora, histérica".  La verdad, querido, creo que yo no te intereso ni cuerda o histérica, con cada desplante tuyo te pareces más al perfil del hombre que más detesto y no sé como llegaste a eso, si aparentemente tú me querías. Histérica, llorosa, molesta y triste es cuando te necesito más y si no entendiste eso, no sabes ser amigo, y hoy lo he lamentado con creces.

Un buen amigo, al que no veré por varias semanas porque se fue a España, suele decir que de sus crisis nacen sus ideas, pues creo que esta es una crisis que me ha hecho chocar con una realidad que me he negado aceptar por varios meses, tú, querido, no eres mi amigo, ni quieres serlo... esta noche, con tus palabras que ya se suman has marcado una distancia entre mi corazón y el tuyo que no pensé llegará a existir, pues yo al tenerte a mi lado te expresaba con actos y sin tanta palabras que mi amor era incondicional, te amaba tal como eres y no malinterpretes esto que escribo, pues el amor es el estado natural del ser humano, y así como te amaba a ti amo a otras personas... y seguro te seguiré amando pero de lejos, pues no quiero otra causa para llorar como en este momento, en el que tú egoísmo logró que no fueras capaz de darme el consuelo que necesito.

En este momento pienso que tal vez mi lección sea aprender que también soy débil y que aunque las circunstancias de la vida endurezcan muchos corazones irremediamediablemente, uno debe esforzarse por no odiar, saber perdonar y pedir perdón y sobre todos mantener su sensibilidad para siempre, si es posible... si es mi lección, por lo menos ya la entendí.



2 Comentarios:

evargas dijo...

Sé que eres fuerte.
Ahora solo respira hondo y mira todo con más optimismo.

Espero verte mañana.
Besos

Alexis encaletado dijo...

Lamento no haber estado contigo en esoe días, no obstante a que te busqué.



Y yo sigo admirando tu fortaleza. Esa que complementa tan bien tu belleza.



Ya nos estamos viendo. Pronto. Te lo prometo.